jueves, 20 de noviembre de 2014

De caza por las cuatro estaciones.

En Toros y Caza la literatura tiene su sitio y esta vez os proponemos la lectura del segundo libro del extremeño afincado en Madrid Ángel Luis Casado.
Este Cacereño auna en sus libros sus tres pasiones: la literatura, la caza y la fotografía. En su segundo título,  "De caza por las cuatro estaciones", nos cuenta muchos de sus viajes a traves de los más bellos rincones de nuestra geografía, destacando las Reservas Regionales de Caza.
Con sus relatos y fotografías el autor, además de narrarnos sus propios lances, pone de manifiesto la riqueza natural y cinegética de nuestro país en el que se puede cazar prácticamente durante todo el año.
El prólogo es de Lolo Mialdea y hay una página web www.decazacuatroestaciones.es que dará soporte comercial al libro.

16 de Noviembre. Montería en La Onza. Vísperas de mucho...

Mañana perfecta para montear. Ni frío ni calor. Agua en los arroyos después de las lluvias de vísperas y para terminar de avivar mi ilusión, suerte en el sorteo nada menos que con el 7 de la Traviesa de las Casqueras. Para colmo de bienes, estrenaba collera en el puesto con la que ir al fin del mundo. En la junta no era la mía la única cara ilusionada.
Camino del puesto, a la altura del 4, levantamos un cordón de reses en el que destacaban un buen venado y un mejor gamo y que me aceleraron los pulsos más de lo que ya estaban.
Precioso tiradero el del 7. Puestazo. Un testero amplio y limpio en la parte baja que se cierra de monte de mitad de falda para arriba en marcado por dos cañadas a izquierda y derecha que parecen que ni pintadas para los marranos. La distancia media en la parte baja y el poco monte nos da confianza, "lo que entre, se queda". De Mitad de pecho para arriba, las primeras ciervas que cruzaron nos enseñaron que ya habría que torear si ese era el viaje de los venados.
Primeros minutos intensos viendo por las alturas y a mucha distancia bastantes reses en cordones con viaje hacia la dehesa de las cercas o los primeros puestos de la armada. Varios venados medianos y alguno que otro resultón.
Se abren los remolques y en una mano perfectamente cazada (y guiada) entran las rehalas de Ángel Corchero y Carlos Ruiz que nos meten en el puesto algunas ciervas, dos o tres varetos prometedores y un horquillón que se acercó a saludar. Pocos tiros en el ambiente.
Nos superan los perros y vuelven alguna res que no termina de cumplir al puesto y la espera se hizo, a partir de ese momento, larga y aburrida hasta que recogimos con el único sobresalto de ver a Pedrete tirar un venado desde su vertiginoso balcón del 4.
La escasez de tiros se manifestó sobre el cemento y las sonrisas se apagaron con la caída de un precioso atardecer sobre la dehesa espléndida que rodea la casa de La Onza. 29 venados, seis o siete gamos y otros tantos marranos fueron el breve resultado de la montería que volvió a ser afortunada para la familia Cobo (imparable este fin de semana), el pequeño Jaime  Herranz que se está convirtiendo en un gran montero y algunos puestos más.
Me quedé, no obstante, con ganas de volver. Y volveré.


martes, 18 de noviembre de 2014

Las Tapias. Galería de imágenes.


No nos resistimos a dejar una montería tan especial como Las Tapias sin galería de fotos en la que mostrar la calidad de los trofeos conseguidos en tan nombrada finca de Andújar.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El cochino de una vida, por Juan Francisco Cobo.

Abrimos las puertas de Toros y Caza a un gran tipo y excelente montero, Juan Francisco Cobo, que protagonizó, con un excelente marrano, la junta de carnes de una montería en la que había muchos y buenos venados. A tenor del buen gusto que tiene nuestro querido Juanfran para montear y para escribir, vereis su firma por aquí más a menudo...si el quiere.
Tomáoslo con calma:


“Los rayos del sol penetraban en el denso jaral donde me encontraba encamado e iban secando mi cansado cuerpo del agua de las últimas lluvias. La mañana discurría plácida y serena, una tranquilidad que empezó a romperse cuando el aire venía a mi jeta cargado de malos presagios. El fuerte rugir de las largas caravanas de coches se iba distribuyendo por toda la mancha y nos ponía en alerta. Se sucedían las primeras carreras de reses ahuyentadas por tal alboroto, intentando escabullirse más pronto que tarde de lo que sabían que se les venía encima. Yo desde lo alto del barranco en “las Chilindranas” no me inmuté, pues a estas alturas de la vida son numerosos los escollos salvados, ¡y en peores me he visto!
El rugir de los vehículos dio paso a otros ruidos más desagradables: los estruendos de los disparos, y lo que es peor, el tintineo de cascabeles y los ladridos de esos bichos del demonio. El tumulto y la algarabía se sentía cada vez más cerca. Era cuestión de tiempo que alguno de esos indeseados diera con mi rastro, pero… ¡que vengan, que vengan!
A media mañana vino el desenlace. Había conseguido burlar el paso de algunos canes, ¡qué cerca han estado! Al siguiente no pude pasar desapercibido. Me descubrió y por mi rastro vino hasta dar conmigo. Le estaba esperando para hacerle frente como otras tantas veces, pero vino acompañado de una veintena de secuaces. Me acorralaron y acosaron hasta obligarme a dejar mi encame. En mi huir cansino y perezoso decidí escurrirme barranco abajo, con el aire delator en la jeta, buscando el paso por el arroyo. Llevaba tras de mí una larga estela de canes. Busqué el cobijo de un jaral antes del último tramo, más despejado de monte. No supe hasta salir al clarete que enfrente se encontraba apostada una familia que había visto toda la secuencia y no me quitó ojo de encima. Aguantaron hasta el final los muy canallas. En esta ocasión no fui capaz como en tantas otras de percatarme de su presencia y dar esquinazo al peligro. Ni un ruido raro, ni un movimiento, ni un brillo que les delatara. En el momento más oportuno para ellos y el peor para mí, al salir del espeso jaral, recibí un balazo, una fuerte sacudida que me hizo perder fuerza, que no vigor, y precipité mi caída hacia el arroyo. Encajé un segundo balazo que ya no me dejó remontar. Quedé en la caja del arroyo donde enseguida me vi rodeado por mil demonios más uno que intentaban hacerme frente. En esta suerte tocó cruz, pero iba a vender cara mi muerte. Con la boca abierta y enseñando mis defensas lanzaba cuchilladas a todo el que osaba acercarse a mí. Sabía que infundía bastante respeto y acongojo, ambos por igual. Las caras de los canes y del canalla así lo reflejaban, pero el fin me vino pronto.
Ya con los ojos cerrados no pude verlo, pero pude sentir cómo aquel joven se fundía en abrazos con su hermano y su padre y cómo se llevaban las manos a la cabeza. El lance acabó para mí en aquel momento, pero pude sentir que para ellos perdurará toda una vida.”

Las Tapias, 15 de Noviembre de 2014

15 de Noviembre.Las Tapias.


Con menos puesos de los habituales por ser una montería fuera del abono, cazó el Sábado Montesa en Las Tapias por vez primera y, a tenor de cómo disfrutaron los monteros en sus puestos, con la intención de que no sea la última.
No asistí de modo que solo puedo hacerme eco de los resultados obtenidos y de ofreceros una pequeña selección de imágenes que ilustran la calidad media de las reses.
Se cobraron 39 venados, 11 gamos, 4 muflones 4 jabalíes y 50 ciervas. Muy buena calidad en los venados de los que seis de ellos andan en los terrenos de las medallas, un gamo que se va a colgar un bronce con seguridad y un marranaco excepcional que se abrochó Juan Francisco Cobo jr y cuya puntuación era motivo de apuestas en la junta.
Satisfacción generalizada entre el personal y, como digo, ganas de volver a tan mítica finca.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Para todos los gustos.


La mancha Las Cercas, de la finca La Onza tiene una orografía y cobertura vegetal muy variada lo que hace que, de unas zonas a otras, sus posturas no se parezcan en nada.
Puestos en dehesa, en cortadero, en collados o algunos pechoenfrentes de quitar el hipo.Hay para todos los gustos. Algunos bonitos y alguno que otro... menos agraciado. Los de dehesa son menos espectaculares aunque suelen cumplir con el cervuno.
La foto de arriba es del Alcornocarejo, la segunda es 6 de Las Casqueras, el 1 de Martín Gonzalo y, sobre estas líneas podría ser cualquier puesto de los muchos de dehesa que hay.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Historias de La Onza.

 El Domingo, 16 de Diciembre, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, la sociedad Monteros Sierra de Andújar montea por vez primera en La Onza.
En tierras de Montoro se encuentra esta finca de 2200 hectáreas, que tiene en su parte más alta una zona llana de rico encinar y alcornoque y en la parte Sur la orografía se quiebra formando barrancos que buscan el embalse Martín Gonzalo al tiempo que también cambia la cobertura vegetal aumentando la presencia de pinos y monte bajo salpicado con chaparros y encina de menor porte. La nómina de linderos es amplia y sonora: Las Lagunillas, Españares, Los Patalos, La Onza de Gil, El Barco, Arroyo Molino y Chiveras Bajas son las vecinas de la mítica Onza Grande.
Una finca con solera como pocas y con dilatada historia en el panorama montero. Baste decir que lleva seis generaciones en manos de la familia propietaria desde que en 1860 se hicieron con ella. Las historias y anécdotas vinculadas a la finca son numerosas pero la más interesante es la relativa al nombre de la propia finca:
En el siglo XVIII, había un camino que atravesaba la sierra de Norte a Sur y que constituía el paso más importante entre Montoro y Cardeña. En aquellos tiempos los bandoleros campaban a sus anchas por la zona y exigían el pago de dinero a los viajeros a cambio de garantizarles un trayecto tranquilo. Tanto llegaron a perfeccionar tal "peaje" que había una piedra con una hendidura profunda donde las caravanas debían depositar una onza de oro, bajo la discreta mirada de los bandoleros escondidos, si no querían ser asaltados.  Esa piedra, que aún se conserva en la parte que se separó de la finca matriz, estaba coronada con una cruz que fue expoliada durante la guerra civil y restaurada después de la contienda por los actuales propietarios y ha sido mencionada en varios tratados y publicaciones.
Mucho más antiguos son los restos de una torre  vigía árabe situada en un puntal de la mancha desde la que se domina buena parte del valle del Guadalquivir. El nombre que tomó el cerro en el que se situan las ruinas es "La solana del moro".
Pero si sugerente es la historia de La Onza no lo es menos su montería. Ha estado unos años fuera del circuito comercial porque en los último
as temporadas la propiedad la ha gestionado directamente pero con anterioridad ha figurado en los programas de más nivel del momento. 
Enfocada tradicionalmente al venado y al jabalí, en los últimos diez años ha aparecido y  crecido el gamo en La Onza habiendo una población nada desdeñable y con algunas palas de mucho interés. La media venados suele ser bonita y con algunos venados notables y quién sabe si alguna sorpresa. Con los marranos, el que se atreva, que haga apuestas.
Debe ser una montería muy bonita y desde Toros y Caza deseamos que sea exitosa. Más si cabe por el cariño que le tenemos a la familia Fernández Arroyo Medina.